jueves, 24 de noviembre de 2022

 


¡Shut up american government!

Al irrespeto e intromisión norteamericanos hay que poner punto final

 “La soberanía de la nación dominicana, Estado libre e independiente de todo poder extranjero, es inviolable... El principio de la no intervención constituye una norma invariable de la política internacional dominicana”. Inicio y final del artículo 3 de la Constitución de la República Dominicana.

 

Por Claudia Fernández

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Es innegable que Estados Unidos como nación, no hace más que meterse en los asuntos domésticos nuestros, como si fuéramos colonia o Estado asociado. Se equivoca el gobierno de Joe Biden si cree que estamos en los tiempos en que se imponía por las buenas o por las malas a las políticas migratorias de nuestro país.

Al parecer, los funcionarios del actual gobierno de la nación, en un momento la más poderosa del mundo, cuyo poderío ha decaído de manera vertiginosa, como caen todos los imperios a lo largo de la historia de la humanidad, se cree que puede venir a dar órdenes al presidente Luis Abinader, criticando de manera soez e indecente, las políticas implementadas respecto a la migración de ilegales haitianos.

Primero la ONU, luego el encargado de Derechos Humanos de ese organismo, luego Estados Unidos y Canadá, y vuelta de nuevo a Estados Unidos, califican de inhumanas las deportaciones, pero solo las dominicanas, porque si hacemos un repaso, de lo acontecido en los últimos tiempos, los menos indicados para hacer criticas, son ellos mismos.

El problema es que siempre se mira la paja dentro del ojo ajeno, mientras el propio est160 super infectado. Se Olvida Estados Unidos de la persecución, feroz y animal, de hace unos meses, contra esos mismos nacionales que ahora defienden con tanto afán. ¿O su memoria es puramente selectiva? Podemos entenderlo, ya que el mandatario norteamericano sufre de Alzheimer, pero los demás miembros de su gabinete, incluyendo la legacion diplomática en el país, ¿tambien sufren del mismo mal?

El rechazo, gracias a Dios, ha sido unánime. Claro que con sus excepciones. Recordemos que recientemente una serie de organizaciones y personas particulares, de aquí y de otros países, condenaron acerbamente la decisión del presidente Abinader, sin tomar en cuenta que, en sus países, tienen peores políticas migratorias. Bolivia, por ejemplo, persigue a sus propios indígenas, por considerarlos inferiores. La exclusión en la mayoría de los países es la tónica común, ¿quién o qué les da derecho de criticar acciones puramente domésticas, de cuestionar decisiones que constitucionalmente corresponden al mandatario dominicano? La desfachatez raya en lo impronunciable.



De ahí el título de este trabajo en inglés, por si las moscas llega a algún miembro de la Embajada de Estados Unidos, no le quepa la menor duda de que estamos dispuestos a defender nuestra soberanía y no aceptar injerencia alguna en cuestiones de política interna, tal como lo expresa la Constitución de la República.

¡Shut up american government! ¡Cállate la boca gobierno norteamericano!, recordándoles a esos funcionarios de la ex Gran Nación del Norte, que, “Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla”, como dijera el insigne patricio, creador y fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte.

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